El penal para el América ya parece parte del guion

Lo de anoche entre Club América y Pumas UNAM deja una sensación peligrosa para el futbol mexicano: cuando un partido termina hablando más del arbitraje que del juego, algo está mal.

Cuatro penales marcados a favor del América en una semifinal no solo generan polémica… generan desconfianza. Y no es porque el América no tenga historia o capacidad para ganar por sí solo, sino porque el contexto hace que todo se vea cada vez más difícil de creer. Hay decisiones que ya no parecen errores humanos, sino señales de un sistema que constantemente se inclina hacia el mismo lado.

Lo más preocupante es que hasta cierto punto ya normalizamos lo escandaloso que resulta ver penales a favor del América partido tras partido. Antes una decisión así encendía al futbol entero; hoy muchos simplemente reaccionan con resignación y dicen: “otro más”. Y cuando la polémica deja de sorprender porque se vuelve costumbre, entonces el problema es todavía más grave.

Hoy mucha gente empieza a comparar este tipo de situaciones con el favoritismo que rodea al Inter Miami CF en la MLS, donde pareciera que ciertas decisiones arbitrales y mediáticas ayudan a construir narrativas convenientes para el negocio. Y ahí está el verdadero riesgo: cuando el futbol empieza a parecer un producto manipulado para proteger intereses comerciales, la pasión del aficionado se convierte en frustración.

El arbitraje mexicano necesita ser investigado, revisado y analizado con pinzas. Porque no se trata de odiar al América; se trata de defender la credibilidad de la competencia. Si cada torneo termina dejando la sensación de que algunos equipos juegan contra el rival… y contra el sistema, entonces el problema ya no es deportivo, es institucional.

El futbol sin confianza pierde su esencia. Y cuando la afición deja de creer en la justicia dentro de la cancha, lo que se rompe no es un partido… es la legitimidad de toda la liga.

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