La carrera del futbolista Mykhailo Mudryk es un agujero sin fin de cambios de guion, cada cual más inesperado que el anterior. El extremo ucraniano ha pasado, en cosa de cinco años, de futura superestrella del fútbol a un exjugador con una trayectoria trágica que busca en el atletismo alguna clase de redención deportiva. Mudryk, que en su día rompió el mercado futbolístico rumbo a la Premier League, ha empezado a entrenar como velocista para intentar ser atleta olímpico en Los Ángeles 2028, según informa Marca.
Destacó en la liga ucraniana y en la Champions League cuando jugaba en el Shakhtar Donetsk, como un extremo eléctrico, veloz y regateador con cierto olfato para el gol. Su potencial fue la razón principal por la que el Chelsea FC de la Premier League se gastó en él 70 millones de euros (con posibilidad de llegar a 100M€ con variables) en enero del año 2023, en un movimiento que revolucionó el mercado de atacantes. Su compra terminó por no resultar ni remotamente rentable al club londinense.
Mudryk terminó la segunda mitad de la temporada 2022/23 sin goles, y anotó solo siete tantos en la temporada posterior, cifras pobres para un fichaje de 100 millones de euros con el dorsal 10 a la espalda. Aun ineficaz de cara a portería, el ucraniano siguió sorprendiendo por su velocidad, llegando a superar los 36,5 kilómetros por hora en el pico de su mejor sprint en un partido de la Premier League.
Su paso por el Chelsea terminó a finales de 2024, cuando trascendió que el extremo dio positivo en dopaje por meldonium, un modulador metabólico ilegal desde 2016 por decreto de la Agencia Mundial Antidopaje. A falta de la resolución del caso, el ucraniano podría enfrentarse a una sanción de cuatro años. Mykhailo Mudryk fue suspendido por el club y posteriormente se rescindió su contrato, que originalmente era de ocho años.